En nuestro taller, hemos perfeccionado el arte de crear camas a medida. Cada una de nuestras camas es el resultado de un proceso artesanal, donde las camas cobran vida para ofrecerte no solo un mueble, sino que te regalarán espaciosidad y bienestar.
Concebimos cada proyecto como una solución inteligente que fusiona un diseño cuidado con una funcionalidad excepcional, permitiéndote recuperar la armonía y el orden en tu hogar.
Nuestro producto es el único del mercado que ofrece una garantía de 10 años. Algo insólito que solo es posible si estás seguro de su calidad y cuidado de fabricación.

Esquinas Redondas ⇑⇑⇑

Esquinas Rectas ⇑⇑⇑

Uñero ⇑⇑⇑

Tirador curvo ⇑⇑⇑

Sin tiradores ⇑⇑⇑

Zócalo ⇑⇑⇑

Directo al suelo ⇑⇑⇑

Patas ⇑⇑⇑







Las camas con cajones destacan porque permiten aprovechar al máximo el espacio del dormitorio. Además de cumplir su función principal de descanso, incluyen almacenamiento extra para ropa de cama, ropa de temporada, juguetes o accesorios, evitando el uso de muebles adicionales y haciendo la habitación más práctica y ordenada.
Existen varios modelos de camas con cajones:
Camas con cajones laterales
Camas con cajones frontales
Camas con cajones frontales y laterales
Sí. Las camas con cajones están diseñadas para ofrecer solidez y estabilidad en el uso diario. Sus cajones cuentan con sistemas de apertura que facilitan el deslizamiento y aseguran un uso cómodo y prolongado en el tiempo, incluso con cargas frecuentes.
Nuestras camas se diseñan a medida para ti con las dimensiones exactas que nos precises. Además, también se pueden encontrar camas con cajones en medidas estándar como 90x190 cm, 135x190 cm, 150x200 cm y 180x200 cm. Además, vas a poder personalizar absolutamente todo de tu diseño.
No. Los cajones cierran el espacio inferior, lo que evita la acumulación de polvo. Además, muchos modelos incluyen ruedas o sistemas de apertura fáciles de manejar, lo que permite retirar los cajones para limpiar cómodamente
Sí, son la mejor opción para dormitorios con espacio reducido. Al incluir cajones integrados, se elimina la necesidad de cómodas o armarios adicionales, lo que aporta amplitud visual y funcionalidad sin renunciar al diseño.
Los cajones son versátiles y permiten almacenar desde sábanas, mantas y edredones, hasta ropa de temporada, zapatos o juguetes. Al tenerlos siempre a mano, facilitan la organización del dormitorio sin ocupar espacio extra.
Antes de comprar una cama con cajones, ten en cuenta:
El tamaño de la habitación.
El tipo de apertura de los cajones (lateral, frontal o mixto).
El uso que le darás al espacio de almacenamiento.
El material de la estructura, que influirá en la durabilidad.
El diseño, para que combine con la decoración del dormitorio.
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Las camas con cajones responden a una intención de búsqueda muy práctica: aprovechar el espacio que queda debajo de la cama sin recurrir a muebles auxiliares que ocupan más habitación. Quien busca esta solución normalmente no quiere solo una cama bonita, sino una pieza que ayude a mantener el dormitorio ordenado, que facilite el acceso a lo que se guarda y que encaje bien con la distribución real de la estancia.
A diferencia de otras soluciones de almacenamiento más ocultos, los cajones permiten un uso directo y cotidiano. No hace falta levantar toda la base ni mover el colchón. Basta con abrir el cajón y acceder a ropa de cama, mantas, juguetes, prendas de temporada, zapatos o accesorios que conviene tener cerca. Por eso funcionan especialmente bien en dormitorios infantiles, juveniles, habitaciones de invitados y dormitorios principales donde falta espacio de armario.
Desde la experiencia de Canaplex como fabricante artesanal con más de 20 años trabajando mobiliario de descanso a medida, una cama con cajones debe plantearse pensando en algo más que la capacidad de guardado. Hay que valorar hacia dónde se abren los cajones, qué muebles habrá alrededor, qué se va a guardar y cómo se usa realmente el dormitorio cada día.
Una cama con cajones funciona mejor cuando el almacenamiento tiene una función clara. Si se usa como un hueco improvisado para guardar cualquier cosa, perdiendo acaba sentido. En cambio, cuando se organiza pensando en el uso diario, puede cambiar mucho la comodidad del dormitorio.
Los cajones bajo cama son perfectos para guardar elementos vinculados al descanso: sábanas, fundas, mantas, cojines, edredones ligeros o ropa de cama de otra temporada. De esta forma, todo queda cerca del lugar donde se utiliza y no se ocupa espacio en otros armarios de la casa.
En una habitación de invitados, por ejemplo, los cajones pueden reservarse para tener siempre preparada la ropa de cama. En un dormitorio juvenil, pueden servir para textiles, mochilas o ropa deportiva. En una habitación infantil, ayuda a recoger juguetes o cuentos sin añadir más muebles.
La gran diferencia entre una cama con cajones y otros sistemas de almacenamiento está en la accesibilidad. Si vas a guardar cosas que necesitas a menudo, los cajones resultan muy prácticos. No obligan a desmontar la cama ni a levantar una estructura completa.
Por eso, antes de elegir el diseño, conviene pensar qué se va a guardar y cada cuánto se va a abrir. No es lo mismo una cama para guardar mantas de invierno que una cama infantil cuyos cajones se usan todos los días. Esa diferencia debe influir en la distribución y en los detalles de la pieza.
Una cama con cajones puede parecer una solución sencilla, pero necesita espacio de apertura. Si se coloca sin revisar el dormitorio, los cajones pueden quedar bloqueados por mesillas, armarios, escritorios o paredes demasiado cercanas.
Antes de encargar una cama con cajones, hay que mirar con atención qué ocurre alrededor de la cama. Si hay una pared muy próxima, quizá no tenga sentido colocar cajones hacia ese lado. Si hay una mesilla grande, puede dificultar la apertura. Si el armario está cerca, conviene evitar que ambos usos se estorben.
En dormitorios pequeños, esta revisión es fundamental. A veces, una cama con cajones bien pensada permite eliminar una cómoda y liberar una pared. Pero para que eso funcione, los cajones deben poder abrirse con naturalidad.
Una cama con cajones ayuda a ganar almacenamiento, pero no debe convertir el dormitorio en un espacio incómodo. Si la habitación ya es estrecha, conviene mantener una distribución limpia: cama bien apoyada en una pared, zona de apertura despejada y pocos muebles auxiliares.
En dormitorios juveniles, una solución práctica puede ser colocar la cama en una pared principal y situar el escritorio en una zona que no bloquee los cajones. En dormitorios principales pequeños, puede interesar prescindir de una cómoda si la cama ya ofrece almacenamiento suficiente para textiles y prendas de temporada.
Las camas con cajones no cumplen exactamente la misma función que un canapé o una cama nido. Cada solución responde a una necesidad distinta, y elegir bien evita comprar un mueble que no resuelva el problema principal.
Un canapé abatible puede ofrecer mucho espacio de almacenamiento, pero suele tener más sentido para guardar objetos de uso menos frecuente. Las camas con cajones, en cambio, resultan más cómodas cuando se necesita acceder al contenido de forma habitual.
Si quieres guardar sábanas, ropa de uso estacional, juguetes o elementos que se sacan a menudo, el cajón puede ser más práctico. No hay que levantar toda la base ni mover nada de encima de la cama. El acceso es más rápido y más natural dentro de la rutina diaria.
La cama nido es ideal si buscas una cama auxiliar. Pero si la habitación no necesita una segunda plaza de descanso y el problema real es el orden, una cama con cajones puede ser más adecuada. El espacio inferior se dedica por completo al almacenamiento, sin condicionar la apertura de una cama oculta.
Esta diferencia es importante en dormitorios donde cada función debe estar clara. Si necesitas recibir visitas, conviene valorar una cama nido. Si necesitas guardar mejor y mantener una cama principal cómoda, las camas con cajones suelen responder mejor.
No todos los dormitorios tienen las mismas necesidades. Una cama con cajones puede encajar en habitaciones muy distintas, siempre que se adapte al uso real.
En una habitación infantil, los cajones pueden ayudar mucho a mantener el orden. Permiten guardar juguetes, cuentos, zapatos o textiles de forma accesible. Además, si el niño puede abrirlos con facilidad, el propio dormitorio se vuelve más autónomo y sencillo de recoger.
La recomendación es no llenar la habitación de muebles pequeños. Si la cama ya incorpora cajones, puede quedar más espacio libre para jugar, moverse o colocar una zona de estudio cuando llegue el momento.
En una habitación juvenil, el almacenamiento suele quedarse corto. Ropa, mochilas, material de estudio, deporte y objetos personales ocupan mucho espacio. Una cama con cajones permite ampliar la capacidad sin añadir una cómoda que robe metros al escritorio o a la zona de paso.
Aquí conviene apostar por una estética que no parezca infantil. Acabados limpios, tiradores cómodos y una integración sencilla ayudan a que la cama tenga una imagen más adulta y duradera.
En cuartos de invitados, los cajones pueden reservarse para tener todo listo: sábanas, mantas, almohadas o fundas. Así, cuando llega una visita, no hay que buscar textiles por toda la casa.
Si la habitación también funciona como despacho, la cama con cajones permite mantener el espacio ordenado sin añadir muebles que dificulten trabajar o moverse.
Una cama con cajones debe ser práctica, pero también proporcionada. Si el frente inferior está mal resuelto, puede parecer un mueble pesado. Por eso, la personalización tiene mucho peso en el resultado final.
El acabado exterior debe elegirse pensando en el dormitorio completo: suelo, paredes, armario, textiles y luz natural. En habitaciones pequeñas, los acabados claros pueden ayudar a aligerar el conjunto. En dormitorios más amplios, se puede buscar una presencia más marcada si se quiere que la cama sea protagonista.
En habitaciones infantiles o juveniles, suele ser buena idea elegir una base fácil de actualizar con el tiempo. La cama permanece, pero cambian la ropa de la cama, la decoración o el escritorio.
Los tiradores no son un detalle menor. Si los cajones se van a usar con frecuencia, deben ser cómodos y coherentes con la estética de la cama. Lo mismo ocurre con los frentes: deben integrarse bien para que el conjunto se vea limpio, no como una estructura añadida debajo del colchón.
Desde la fabricación artesanal, estos detalles permiten adaptar la cama al uso real del cliente. No todas las habitaciones necesitan los mismos cajones, la misma presencia visual ni la misma distribución.
Las camas con cajones son una solución muy interesante cuando se quiere ganar almacenamiento sin reformar la habitación ni añadir más muebles. Su valor está en aprovechar una zona que ya existe: el espacio bajo la cama.
Antes de decidir, conviene hacerse preguntas sencillas: qué se va a guardar, con qué frecuencia se abrirán los cajones, qué muebles hay cerca, si el armario queda accesible y si la habitación mantiene una circulación cómoda.
En Canaplex, una cama con cajones se plantea desde esa mirada práctica de taller. El objetivo no es solo fabricar una cama con más espacio, sino una pieza que ayude a ordenar mejor, que se use con comodidad y que encaje con naturalidad en el dormitorio durante años.